Seguramente, ya habrás empezado enero con algunos propósitos incumplidos, pero como mínimo, habrás llevado a cabo tu primera limpieza de Año Nuevo, aunque haya sido una semana después. Dentro de la lista de cosas que te gustaría introducir en tus rutinas, te aconsejaríamos muchas, pero la de la limpieza de la campana extractora figura entre las primeras con diferencia, que para eso es nuestro terreno. Y tenemos muchos motivos para argumentarlo, que conste, porque no es solo una cuestión estética por los churretes de grasa: influye directamente en su rendimiento, tu seguridad, en la calidad del aire de tu cocina y, de paso, en tu paz mental. Para acabar de convencerte, vamos paso a paso con los porqués y cómos.

¿Por qué es tan importante la limpieza de la campana extractora?
La campana extractora es uno de los electrodomésticos más usados… y más olvidados. Sin embargo, una campana sucia:
- Extrae peor humos y olores.
- Hace más ruido del necesario.
- Consume más energía.
- Puede gotear grasa. Naturalmente, eso va a tu comida si no hay tapas.
- Reduce su vida útil.
- Probablemente, la más importante: puede ocasionar un incendio. Hablamos de un grado de suciedad importante, pero es algo que has de tener en cuenta.
Una limpieza correcta de la campana extractora permite que el motor funcione de forma eficiente, que los filtros hagan bien su trabajo y que la cocina se mantenga fresca incluso después de preparar recetas “aromáticas”.

Cuándo limpiar la campana (sin aspavientos)
A ver, si nos preguntas a nosotros, la respuesta sería: depende. Depende de lo que cocines, depende de su uso diario, etc. Pero tampoco hay que ponerse tan serio, con cumplir una rutina razonable como la que te proponemos, tú mismo ves los beneficios:
- Exterior de la campana: una vez por semana (no lleva mucho tiempo ni productos).
- Filtros metálicos: cada 3–4 semanas (dependiendo del uso, insistimos).
- Filtros de carbón activo: cada 3–6 meses o según indique el fabricante, que entendemos que no todos y todas los que nos leéis tenéis campanas Teka, por mucho que sean nuestras favoritas, obvio.
Si cocinas a diario, más aún con fritos frecuentes, mejor acortar plazos. Tu campana (y tu nariz) lo van a notar—aprovechamos para recordar las bondades del AirFry, como quien no quiere la cosa.

Cómo hacer una buena limpieza de la campana:
Antes de meternos en materia, hay algunos puntos básicos que muchas veces pasamos por alto:
- Desconecta la campana antes de limpiarla.
- No es recomendable el uso de vapor directo ni de agua a presión (eso incluye el tipo vaporeta). Como mucho, en partes exteriores y con vapor suave, extremando el cuidado.
- Evita que entre líquido en el motor o en la zona de mandos.
- Usa siempre repuestos y filtros recomendados por el fabricante.
Limpieza exterior: cómo dejar ese brillo sin huellas
La parte buena es que es una parte muy agradecida porque limpiar la campana por fuera, con poco, ya luce mucho. No en vano es la parte más visible. La parte menos buena es que se ensucia con relativa facilidad, aunque los tratamientos en el acero inoxidable permiten que cada vez repelan mejor la suciedad. Las campanas integradas ofrecen muy buenos resultados porque, claro, el frontal es tan discreto en según qué casos, como en las campanas Integra, que atrapa menos la suciedad al estar menos expuesta a la vista. Pero vamos con su limpieza:
Qué necesitas:
- Un paño de microfibra.
- Agua tibia.
- Un poco de detergente neutro.
Cómo hacerlo bien:
- Limpia siempre en la dirección del acero si la campana es inoxidable, que la gran mayoría lo son.
- Como te imaginas, evita productos abrasivos, estropajos duros o limpiadores multiusos agresivos.
- Seca después para evitar marcas y dejar el acabado que quieres.

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Limpieza de filtros metálicos: aquí está la clave
Si hay un punto crítico en la limpieza de una campana extractora, son los filtros antigrasa. Son los encargados de atrapar la grasa y otras partículas en suspensión y, cuando están saturados, dejan de hacer su trabajo. Te damos dos opciones:
Opción 1: lavavajillas (la más cómoda)
- Retira los filtros con cuidado.
- Colócalos en el lavavajillas en vertical.
- Usa un programa intensivo y evita lavar otros utensilios delicados a la vez
- No uses detergentes fuertes.
Opción 2: limpieza manual
- Déjalos en remojo con agua caliente y detergente desengrasante.
- Ayúdate de un cepillo suave.
- Aclara bien y deja secar completamente antes de colocarlos de nuevo.
Importante: nunca coloques los filtros húmedos en la campana.

¿Y los filtros de carbón activo?
Si tu campana funciona en modo recirculación, cuenta con filtros de carbón activo. Estos no se lavan; se sustituyen cada cierto tiempo. Algunos aguantan más meses, otros menos. Puedes encontrar esta información en el manual del electrodoméstico.
Una limpieza adecuada de la campana también implica revisar su estado y cambiarlos cuando corresponde. Un filtro saturado no elimina olores… solo los redistribuye y eso afecta directamente a la calidad del aire que respiras cada vez que la enciendes.

Una campana limpia también es una cocina más silenciosa
Un beneficio poco mencionado de la limpieza de campana extractora es el ruido. Cuando los filtros están limpios, el aire circula mejor y el motor no tiene que “forzarse”. Resultado: menos ruido y una experiencia de cocina mucho más agradable. Si en general no eres gran fan del ruido, recuerda que las campanas ya no son como antes. Los modelos modernos pueden trabajar a 53 dB (el ruido de la lluvia al caer) muy ricamente.
Limpieza de campana extractora: F.A.Q y dudas clásicas
¿Puedo usar vinagre o bicarbonato?
Sí, pero con moderación. Son útiles para desengrasar filtros metálicos, pero no se recomiendan para todas las superficies ni para limpiezas frecuentes.
¿Qué pasa si no limpio la campana?
Pues que, además de malos olores y menor rendimiento, la grasa acumulada puede convertirse en un riesgo. Pero riesgo de incendio, directamente, ojo. Mejor prevenir que lamentar.
¿Los filtros metálicos duran para siempre?
Duran muchos años, pero conviene revisarlos. Si están deformados o deteriorados, es mejor sustituirlos.
¿La limpieza influye en el consumo eléctrico?
Sí. Una campana limpia trabaja de forma más eficiente y necesita menos esfuerzo para aspirar el aire.
¿Cuál es el mejor momento para limpiarla?
Después de cocinar, cuando la grasa aún está templada, pero con la campana apagada y fría. Se limpia mucho mejor y necesitas menos producto.
¿Y si tengo una campana modular?
Si tienes una campana integrada en tu placa, los procedimientos son los mismos. Además, en el manual te darán indicaciones precisas de la limpieza de forma cómoda y fácil.
¿No hay alguna campana con sistema de autolimpieza?
Aunque no te vas a encontrar una campana 100×100 autolimpiable como si fuera un horno, sí que hay opciones que facilitan mucho su limpieza. Por ejemplo, las campanas Teka cuentan con:
- Indicador de saturación de filtros, para que sepas cuándo hay que cambiarlos.
- Sistemas fáciles para retirar las rejillas y acceder en un clic a los filtros.
- Easy Clean Collector, otro sistema de Teka que recoge la grasa filtrada para facilitar su limpieza.

Entendemos que la limpieza de una campana extractora, aunque sea la propia, no está en tu lista de tareas a cumplir más inmediata, pero es de los más necesarios y agradecidos. Un poco de atención regular basta para que tu cocina empiece y termine el año con aire limpio, menos ruido y un electrodoméstico funcionando prácticamente como el primer día, que, además, va a ser más eficiente energéticamente. Todo bien.
