¿Qué recipientes usar en el horno y cuáles no?

Ser un pro de la cocina va más allá de los fogones. Por si fuera poco que tus recetas sepan a algo o tener afilados los cuchillos, que ya es un milagro, también te decimos que tienes que controlar el tema de los complementos de cocina. Y es que los recipientes que utilizas para cocinar no son ninguna tontería y pueden marcar la diferencia a la hora de los resultados. De hecho, es importante conocer qué recipientes para horno te van a ir mejor y por qué. Las consecuencias pueden ir desde sabores raros en la comida a cargarte la receta o el electrodoméstico. Si esto no te atrapa para seguir leyendo, ya no sabemos, vamos.

La etiqueta Apto para horno

Actualmente, los recipientes para horno vienen etiquetados y correctamente identificados (hasta con dibujos, para los que no sean amantes de la lectura). Entre las muchas indicaciones que vas a encontrar cuando compres un complemento de cocina una es la de si es apto o no para el horno. No es un trabajo en balde repasar las características de un producto antes de comprarlo y es una forma de comprar solo lo que realmente necesitas. Probablemente, hasta te ponga las temperaturas máximas a las que puedes usarlo. 

En general, a lo largo de los años, se ha observado un cambio notable en la calidad y la resistencia de los materiales. Todo esto acompañado también por una mayor concienciación sobre qué nos llevamos a la boca y si es o no sano, no solo de lo que compramos, sino de lo que cocinamos y cómo lo hacemos. Así que no te va a costar encontrar alternativas en el mercado.

Horno SteamGourmet de Teka abierto con luz en el interior y una mano abriendo la puerta mientras brota el vapor del interior

Metales: larga vida al metal y sus recipientes

Los metales en general son buenos conductores del calor, no en vano, las bandejas de horno y las rejillas de horno están hechas de metal. Soportan muy bien el calor y no se deterioran casi nada. Esto hace que los complementos de metal sean muy recomendables para el horno. Muchos de los recipientes que ya conoces están hechos de metal: cocottes, flaneras, moldes para bizcochos, tartas o quiches. Los metales más habituales empleados son el eterno acero inoxidable, el aluminio, hierro colado o hierro fundido. 

Ventajas

  • Excelente conductor del calor: se calienta rápido y de forma uniforme, lo que favorece un dorado homogéneo de cine.
  • Muy resistente a temperaturas altas, incluso en hornos con función air fryer o grill.
  • Ligero y fácil de manejar, especialmente el aluminio.
  • Los moldes de acero con revestimiento antiadherente facilitan el desmoldado y la limpieza.

Inconvenientes

  • Algunos metales pueden reaccionar con alimentos ácidos (tomate, limón, vinagre) y alterar el sabor.
  • El aluminio sin revestir puede deformarse con el uso prolongado o a temperaturas muy altas.
  • No apto para microondas, lo que limita su versatilidad.
  • Los moldes oscuros absorben más calor y pueden quemar la base de bizcochos o galletas si no se ajusta la temperatura, ojo con esto.

recipientes-metal-horno bizcocho

Vidrio: versatilidad casi inquebrantable

Si tienes una fuente para hacer lasaña o sueles hacer pollo asado y pescado al horno, tienes claro que el vidrio sí se puede meter: pero seguro que sabes también que es un vidrio especial, no cualquiera. Se trata del vidrio templado o vidrio Pyrex, que toma el nombre de la marca que lo popularizó. Está hecho de borosilicato y se caracteriza por soportar muy bien las altas temperaturas propias del horno. 

Pero no solo cuenta como recipientes para horno, también para microondas y además es muy resistente a las rayaduras y es tremendamente fácil de limpiar. Este tipo de vidrio, combinado con el metal, es el material principal de los kits de cocina al vapor de horno. Es de esos tipos de recipiente que resiste mudanza tras mudanza.

Ventajas

  • No reacciona con ningún tipo de alimento, sea ácido, dulce o salado: es completamente inerte.
  • Permite ver el estado de cocción sin abrir el horno, lo cual es una ventaja práctica real.
  • Retiene el calor muy bien una vez caliente, ideal para gratinados y preparaciones que se sirven directamente en la mesa.
  • Fácil de limpiar y no retiene olores ni sabores.
  • Apto para congelador, lo que facilita preparar con antelación.

Desventajas:

  • Tarda más en calentarse que el metal, lo que puede alargar los tiempos de cocción.
  • Sensible a los cambios bruscos de temperatura: pasar del congelador al horno caliente puede romperlo si no es de vidrio borosilicato.
  • Más pesado y frágil que otros materiales.
  • No es el mejor material para conseguir bases crujientes o dorados intensos.
  • Requiere reducir la temperatura del horno unos 10-15°C respecto a las recetas pensadas para metal.

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Barro: tradición y sabor

El barro o la terracota es otro de los materiales muy presentes en los recipientes para horno más comunes. Sin embargo, en este caso, hay que hacer un tratamiento previo para que no se deterioren, se resquebrajen o den sabor a las elaboraciones. Es uno de los materiales que más asociamos con cocina tradicional, si bien no es el más común en los hogares porque no es muy práctico, no nos vamos a engañar. Eso sí, da un toque diferente a las recetas. Tampoco hace falta que tengas fuentes grandes para asar carnes. Puedes disfrutar de recipientes individuales y sacarte de la manga unos huevos al plato.

Es muy importante curar el barro. Esto se hace de distintas maneras, por ejemplo, para curar cualquier recipiente de barro:

  1. Sumérgelo en agua unas ocho horas.
  2. Sécalo bien.
  3. Restriga un ajo partido por la superficie.
  4. Llénala de agua y añade medio vaso de vinagre.
  5. Ponla al fuego en la placa y llévala a ebullición.
  6. Baja el fuego al mínimo y retírala de la placa cuando se haya consumido más o menos la mitad del líquido.
  7. Cuando se enfríe, lávala bien con agua y jabón neutro.
  8. Secar bien y guardar.

Atemperar la carne

Ventajas:

  • Distribuye el calor de forma lenta y muy uniforme. Ideal para guisos, estofados y cocciones largas.
  • Retiene el calor durante mucho tiempo: los platos llegan a la mesa calientes y se mantienen así.
  • Aporta un sabor característico que muchos cocineros consideran insustituible, especialmente en recetas tradicionales.
  • Estéticamente muy atractivo para servir directamente en la mesa.
  • Sostenible y de origen natural.

Desventajas:

  • Requiere un proceso de curado antes del primer uso para evitar que se agriete.
  • Muy sensible a los cambios bruscos de temperatura: nunca debe pasar del frío al horno caliente directamente.
  • Frágil ante golpes.
  • Absorbe líquidos y grasa con el tiempo si no está esmaltado, lo que puede dificultar la limpieza y alterar sabores.
  • Debe introducirse en el horno frío para calentarse progresivamente.
  • Pesado y voluminoso.

Piedra: temperatura crujiente

La piedra es mejor conductor y más resistente que el barro, si cabe, así que es más recomendable para ciertas elaboraciones. No es casualidad que sea un complemento habitual para hacer pizzas artesanales. La piedra funciona muy bien además si lo tuyo es el pan, o para asar carnes y pescados (carne a la piedra). 

Ventajas:

  • Acumula y distribuye el calor de forma excepcional.
  • Ideal para pizzas, panes y masas: crea una base crujiente similar a la de un horno de leña.
  • Una vez caliente, mantiene una temperatura muy estable durante toda la cocción.
  • No necesita aceite ni antiadherentes para la mayoría de usos.
  • Duradera si se cuida correctamente.

Desventajas:

  • Necesita precalentarse durante al menos 30-45 minutos dentro del horno antes de usarse, lo que implica mayor consumo energético.
  • Pesada y difícil de manejar.
  • Extremadamente frágil ante cambios bruscos de temperatura: nunca debe mojarse en frío si está caliente.
  • Requiere limpieza en seco o con muy poca agua, sin jabón, para no alterar su porosidad.
  • Ocupa más espacio tanto en el horno como en el almacenaje.

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Silicona: flexibilidad sin complicaciones

Es el material más novedoso y supone una auténtica revolución en el mundo de los recipientes para horno. Además de ser aptos tanto para horno como para microondas, son flexibles, por lo que se pueden desmoldar fácilmente, no se rayan y no se resquebrajan. Los moldes de bollería suelen estar hechos de este material, así que, si lo tuyo es la repostería, seguro que tienes un montón de moldes de silicona para horno.

Ventajas:

  • Antiadherente por naturaleza: el desmoldado es inmediato y sin esfuerzo.
  • Flexible, lo que facilita tanto el desmoldado como el almacenaje.
  • Muy ligera y fácil de manejar.
  • Soporta un rango de temperatura amplio, generalmente de -60 °C a 230 °C, apta para congelador y horno.
  • No reacciona con los alimentos y es fácil de limpiar, incluso en lavavajillas.
  • Ideal para moldes con formas complejas o muy detalladas.

Desventajas:

  • No conduce bien el calor, por lo que los tiempos de cocción suelen ser más largos y el dorado es prácticamente inexistente.
  • Inestable cuando está llena de masa líquida: necesita apoyarse sobre una bandeja metálica rígida para introducirla en el horno.
  • La calidad varía mucho entre marcas: la silicona de baja calidad puede deformarse o liberar olores a altas temperaturas.
  • No es adecuada para preparaciones que necesitan base crujiente o corteza dorada.
  • Con el tiempo, puede absorber olores si no es silicona de grado alimentario de calidad.

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Lo que no se puede meter

El horno es un electrodoméstico que debería acompañarnos toda la vida, pero hay que cuidarlo. Una de las mejores formas de hacerlo es evitar recipientes que puedan dañar al electrodoméstico.

  • Antes hemos dicho que los metales se pueden utilizar, pero hay una excepción: todos aquellos recipientes para horno metálicos con asas o mangos de plástico. Asegúrate de usar sólo aquellos que estén hechos totalmente de metal, sin nada de plástico. No introduzcas tampoco recipientes con óxido o con el antiadherente dañado, puede desprender partículas tóxicas.
  • Por supuesto, nada de recipientes de plástico. Ni tuppers ni ningún recipiente ordinario de almacenaje.
  • En cuanto al vidrio, también hay que aclarar una cosa. El vidrio templado es totalmente apto, pero el vidrio común no soporta temperaturas muy altas sin resquebrajarse. Las temperaturas superiores a los 100 ºC hacen que se deteriore, por lo cual sólo es apto si vas a usar el horno para elaboraciones a baja temperatura.

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  • La porcelana y la loza pueden ser materiales con los que hacer recipientes para horno ya que aguantan bien las altas temperaturas. El principal problema que tienen es la decoración. La mayoría de pinturas se desprenden con el calor extremo y la comida puede ser hasta tóxica.
  • Madera y bambú. No resisten altas temperaturas y lo más probable es que salgan negras, si no se queman directamente en el horno.
  • El papel de aluminio por encima, bien. Pero no lo uses de recipiente, no distribuye bien la temperatura, normalmente.

Nuestro horno puede darnos muchas alegrías, pero hay que tener claro cómo usarlo. En general, familiarizarse con sus temperaturas, sus tiempos y los materiales que mejor te van es cuestión de tiempo y práctica, no hay mayor secreto para unas recetas de cine. Bueno, amor, mucho amor, que eso siempre hace que todo sepa mejor.