Un diseño generalmente discreto, sobre todo en el caso de las integradas, hace que pasen tan desapercibidas que no nos acordamos de las campanas hasta que dejan de funcionar correctamente. E incluso las primeras señales de que una campana extractora no funciona como debe pueden no ser tan obvias. Pero poco a poco, el olor va más allá de la cocina, se empañan los armarios y ventanas y te empiezas a preguntar qué está pasando. Vamos a averiguarlo.

Cómo funciona una campana extractora
Para entender qué falla, nada cómo saber primero cómo sí funciona. Una campana extractora aspira el aire cargado de humo, partículas varias, vapor y olores que se generan al cocinar, lo filtra a través de uno o varios filtros y lo expulsa al exterior a través de un conducto de salida, o bien lo recircula purificado de vuelta a la cocina.
El proceso depende de tres elementos que trabajan en cadena: el motor, que genera la succión; los filtros, que atrapan las partículas; y el sistema de evacuación, que canaliza el aire hacia fuera, cuando procede. Si falla cualquiera de los tres, la campana deja de hacer su trabajo. Así de sencillo, así de frustrante.

Cómo saber si tu campana extractora no funciona
No todos los fallos son iguales. A veces la campana no enciende. Otras veces enciende pero no aspira. Y otras, parece funcionar, pero el rendimiento no es el de antes. Así que está bien tener algunas pautas para valorar correctamente el fallo:
Señales de que la campana extractora no aspira bien
- Los olores permanecen en la cocina después de cocinar.
- El vapor sube directamente hacia el techo en lugar de ser captado (puedes verlo).
- Notas que tienes que acercar mucho las ollas a la campana para que haga algo.
- La potencia ha ido bajando progresivamente sin causa aparente.
Si te identificas con alguno de estos puntos, la campana está aspirando por debajo de sus posibilidades. No está en las últimas, pero está pidiendo ayuda.

Qué ocurre cuando la campana extractora enciende pero no aspira
Un poco desconcertante, pero pasa: las luces se encienden, el motor suena, pero el resultado es prácticamente nulo. Lo más habitual en este caso es que los filtros estén completamente saturados y actúen como un muro que impide el paso del aire. También puede haber un problema en el conducto de evacuación, porque puede estar obstruido o mal conectado, o un fallo en el motor que le impide generar la succión necesaria aunque siga girando.
Diferencias entre falta de extracción y fallo completo
Es importante distinguir entre dos situaciones:
Falta de extracción: la campana funciona, pero rinde poco. Suele tener solución sencilla: limpieza o cambio de filtros, revisión del conducto o ajuste de velocidad. Recuerda que muchos filtros ya pueden lavarse en el lavavajillas. Si usas filtros de carbón activo, hay que cambiarlos cada cierto tiempo.
Fallo completo: la campana no enciende, no responde o emite ruidos anómalos. Aquí el problema puede ser eléctrico, del motor o de la placa de control, y probablemente requiera la intervención de un técnico. Aunque suene obvio, por favor, revisa que otros aparatos sí que funcionan y no ha saltado el diferencial, porque si tienes gas para cocinar, es fácil que no te des cuenta.

Principales causas por las que una campana extractora no funciona
Filtros sucios o saturados que bloquean la extracción
Es la causa más frecuente y, por suerte, la más fácil de resolver. Los filtros de grasa acumulan residuos con cada uso y, si no se limpian periódicamente, terminan obstruyendo completamente el paso del aire. El resultado: la campana trabaja, pero el aire no va a ningún sitio.
Los filtros de carbón activo, presentes en los modelos de recirculación, tienen además una vida útil limitada y no se pueden limpiar: hay que sustituirlos cada varios meses.

Problemas en el motor
El motor es el corazón de la campana. Si falla, todo lo demás falla con él. Los síntomas más habituales son ruidos extraños, como zumbidos, chirridos o golpeteos, vibraciones inusuales o una pérdida progresiva de potencia que no mejora aunque limpies los filtros. Un motor averiado generalmente requiere sustitución, así que en este caso toca valorar si merece más la pena reparar o cambiar el aparato.

Fallos eléctricos
Si la campana no enciende en absoluto, el problema puede estar en la alimentación eléctrica. Antes de entrar en pánico, comprueba lo básico: que el enchufe funciona, que no ha saltado el diferencial y que el cable no presenta daños visibles. Si todo eso está en orden y la campana sigue sin dar señales de vida, el fallo puede estar en la placa de control o en el interruptor, y ahí ya es territorio de técnico.
Instalación incorrecta o problemas en la salida de humos
Una campana mal instalada o con el conducto de evacuación obstruido, doblado o mal dimensionado puede perder hasta el 80% de su capacidad de extracción sin que haya ningún fallo mecánico. Si tu campana nunca ha funcionado del todo bien desde que la instalaste, o si ha dejado de funcionar después de una reforma, este es el primer sitio donde mirar. Recuerda, por cierto, mirar la garantía.

Desgaste natural por falta de mantenimiento
El tiempo y el abandono también pasan factura. Una campana que no se limpia, no se revisa y no recibe ningún mantenimiento va degradando su rendimiento de forma gradual hasta que, un día, simplemente deja de funcionar. No es un fallo dramático, es la consecuencia natural de años de uso sin cuidado.
Qué hacer cuando tu campana extractora no aspira o ha perdido potencia
Pasos básicos para recuperar la capacidad de extracción
Antes de llamar al técnico, prueba estos pasos en orden:
- Limpia los filtros de grasa. Desmóntalos y sumérgelos en agua caliente con detergente o métalos en el lavavajillas si son aptos. Deja que se sequen completamente antes de volver a instalarlos.
- Revisa el conducto de evacuación. Comprueba que no está obstruido, aplastado ni mal conectado.
- Comprueba la instalación eléctrica. Enchufe, diferencial, cables.
- Sustituye los filtros de carbón activo si tu modelo es de recirculación y no los has cambiado en más de seis meses.
- Prueba las diferentes velocidades. A veces el problema está en un selector de velocidad defectuoso, no en el motor. Si te hace falta más potencia, dale.
Si después de todo esto la situación no mejora, el problema es probablemente más profundo y necesita diagnóstico profesional.

Cuándo limpiar, reparar o sustituir componentes
- Limpiar: siempre que notes pérdida de potencia o cada uno o dos meses si cocinas con frecuencia.
- Reparar: cuando el problema se localiza en un componente concreto —motor, placa, interruptor— y el coste de la reparación no supera el 50% del precio de una campana nueva.
- Sustituir componentes: filtros o piezas que puedan cambiarse y prolongar la vida útil del producto sin problemas.

Señales de que necesitas cambiar la campana
A veces la respuesta honesta es que ha llegado el momento de decir adiós y estas son las señales:
- La campana tiene más de diez o doce años y ha requerido varias reparaciones.
- El coste de la reparación supera o se acerca al precio de un modelo nuevo equivalente..
- El rendimiento no mejora aunque hayas limpiado, revisado y reparado todo lo que estaba en tu mano.
- Hace ruidos que claramente indican un desgaste estructural del motor.
Qué hacer si tu campana extractora Teka no funciona
Si tu campana es de Teka, el primer paso es consultar el manual del modelo concreto, donde encontrarás las instrucciones de limpieza y mantenimiento específicas. Revisa también su garantía. ¿Que todo eso está en orden o no das con la tecla? Teka dispone de servicio técnico oficial y de recambios originales para todos sus modelos, lo que garantiza que cualquier reparación se haga con los componentes adecuados y sin comprometer el rendimiento ni la garantía del aparato.
Preguntas frecuentes cuando la campana no funciona como debería
¿Cada cuánto hay que limpiar los filtros de la campana extractora?
Los filtros de grasa (metálicos) deberían limpiarse al menos una vez al mes si cocinas a diario, o cada dos meses si el uso es más ocasional. Los filtros de carbón activo, en cambio, no se limpian: hay que sustituirlos aproximadamente cada seis meses, aunque depende del uso y del modelo. Si utilizas la campana con frecuencia, valora sustituirlos entre los tres y seis meses.

¿Es mejor reparar la campana extractora o cambiarla?
Depende de la antigüedad del aparato y del coste de la reparación. Como regla general, si la campana tiene menos de cinco años y el fallo está localizado, la reparación suele merecer la pena. Si tiene más de diez años y el coste de arreglarla se acerca al de comprar una nueva, probablemente sea más inteligente invertir en un modelo nuevo, más eficiente y con garantía.

¿Qué significa que una campana extractora no aspira pero hace ruido?
Lo más probable es que el motor funcione, pero el aire no fluye correctamente. Las causas más habituales son los filtros muy sucios o un problema en el conducto de evacuación. Empieza por limpiar los filtros y, si el problema persiste, revisa el conducto.
¿Puede una campana extractora repararse en casa?
Depende del fallo. La limpieza de filtros, la sustitución de filtros de carbón o la comprobación de la conexión eléctrica son tareas perfectamente asumibles sin conocimientos técnicos. Cualquier intervención en el motor, la placa de control o el sistema eléctrico interno debe dejarse en manos de un técnico cualificado para no liarla.
Uno puede vivir sin campana extractora hasta que la prueba, aunque tengas ventilación cruzada en la cocina, que ya es algo bastante excepcional en una vivienda estándar. Y ya no solo por olores, vapor, limpieza general de la cocina… es porque tú también estás inhalando todas las partículas en suspensión mientras cocinas y, si bien no es dramático, la cosa mejora cuando enchufas la campana. Así que, aunque lo mejor es prevenir con un buen mantenimiento base de tu campana, cuando el problema ya está aquí, diagnostica y trata de solucionarlo cuanto antes para que no vaya a más. Una campana extractora, al final, es un poquito más de calidad de vida en casa.