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5 secretos para una carne jugosa en el horno de casa

21 abril, 2022

El horno es un buen aliado en la cocina para multitud de recetas. Las funciones avanzadas nos permiten aprovechar tiempo y dinero con resultados cada vez mejores, pero aún así, la mano del cocinero sigue teniendo presencia. Si uno de tus miedos para tirar más del horno es que las recetas, especialmente la carne, no queden jugosas, acompáñanos en este breve recorrido para saber cómo conseguir cortes de carne y un chuletón suculentos, sabrosos y de esos con los que casi no necesitas el cuchillo.

1. Atemperar la carne

Hay opiniones contradictorias con respecto a la necesidad de atemperar la carne. Nosotros somos pro-atemperadores. La primera razón, es que retiene mejor sus jugos. Además, pasar del frigorífico al horno es un cambio brusco que puede provocar la pérdida de ciertas propiedades, como su sabor. La textura en el cocinado también mejora considerablemente con que tengas la pieza unos 30 minutos fuera del frigorífico. Por otro lado, si descongelas la carne en el interior del frigorífico en según qué condiciones, es fácil que se impregne de los olores y sabores de otros alimentos.

piezas de carne sobre una encimera para atemperar junto a recipientes con especias

Puedes atemperar la carne también en el horno. Existen hornos con esta función o también puedes poner el tuyo a una temperatura muy baja y constante, hasta que la pieza esté lista para cocinar. Pero merece la pena probar el resultado: tu carne sale más jugosa del horno con ese pequeño gesto.

2. Precalentar el horno

No introduzcas la carne con el horno frío. Hay muchas razones para no hacerlo, por ejemplo, es fácil calcular mal el tiempo de una receta partiendo de un horno que no ha alcanzado la temperatura indicada en ella. Además, con el calor, se pretende provocar una serie de reacciones químicas en la comida. Si hay variaciones, como por ejemplo, que no exista ese “golpe de calor”, puede que los alimentos no se cocinen como es debido.

chuletón brasa horno

En el caso de la carne no es una excepción. Seguramente hayas oído hablar de la reacción de Maillard. Se trata de un proceso donde los azúcares y proteínas interaccionan al alcanzar cierta temperatura. Como todos bien señalan, es un procedimiento complejo y el resultado es un color y olor que hace la carne, en este caso, harto apetecible, esa caramelización que ocurre en los alimentos cocinados. Si no hay suficiente calor, bloqueamos este proceso.

Por si fuera poco, dejar que la carne vaya cogiendo temperatura al tiempo que se calienta el horno, hará que se evaporen en el proceso jugos y agua, con lo cual, lo más probable es que nos quede seca.

3. Temperatura del horno según pieza de carne y peso

Lo bueno del horno es que puedes tener un control absoluto sobre la temperatura. Si tienes un horno moderno, seguramente existan programas predeterminados para elegir la mejor combinación según tipo de carne y su peso. Basta con que pulses el botón y el horno se encarga. Hay hornos que alcanzan temperaturas de hasta 700 °C, por lo que puedes aspirar a un acabado profesional de la carne.  Si no es tu caso, conocer tu horno te ayudará a elegir la mejor opción, pero tendrás que estar más pendiente para no dejarla seca, claro.

cuanto dura carne congelada

Si no estás seguro de cómo funciona tu horno y este presenta síntomas de poca homogeneidad a la hora de repartir el calor, para lograr una carne jugosa mejor una temperatura de 175 °C constante durante más tiempo, que ponerlo 250 °C y que la carne quede tostada por fuera y medio cruda por dentro, salvo que te vaya ese rollo.

4. Sellar la carne antes de meterla en el horno

Esto depende del corte de carne pero, en general, sellarla antes de introducirla en el horno te va a ayudar a mantener mejor sus jugos. Así no se escapa ni medio. En este sentido, si por ejemplo vas a hacer carne tipo asada,  preparar una buena salsa y rociar la pieza de vez en cuando con ella, ayuda a mantenerla jugosa. Igualmente, marinar la carne puede ayudar a obtener sí o sí una pieza jugosa.

5. No cortes la carne inmediamente

Cuando saques la carne del horno, no te olvides de dejarla “respirar” unos cinco, o diez minutos, incluso. Los jugos se acaban de repartir, la carne reposa y, entonces, es hora de cortar, trinchar o filetear. Mantendrá su sabor y un olor delicioso. De igual forma, no es aconsejable mientras se está cocinando que la partas o pinches en exceso, o provocarás que se quede seca.

 

carne asada troceada pinchada en tenedor

La mejor manera de comprobar que estos pasos funcionan, como comentábamos, es probarlos. Experimenta en la cocina con tus recetas, conoce tu horno, y prueba cómo obtener los mejores resultados para una carne jugosa en el horno. Porque el objetivo al final es que disfrutes de preparar la receta y del resultado final, solo o en compañía, pero saboreando la cocina desde que te pones el delantal.

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