Que levante la mano el que no ha oído incluso dicho en alto alguna vez frases como “yo lavo a mano que el lavavajillas gasta mucha agua” o “los electrodomésticos de antes duraban toda la vida”. Los mitos sobre electrodomésticos también acaparan las conversaciones del día a día y, aunque vienen de experiencias muy concretas o con la mejor intención del mundo, nos hacen muchas veces tomar decisiones equivocadas. ¿Por qué? Pues porque, aunque creamos que estas opiniones son más fiables porque no tienen influencias de marcas, son poco fiables como hechos en sí. Desmontamos algunos de los mitos más clásicos con datos y sentido común para ayudarte a elegir un poco mejor y, sobre todo, alargar discusiones innecesarias en la sobremesa con tus cuñados.

¿Por qué existen tantos mitos sobre los electrodomésticos?
Intereses creados, desconfianza de la tecnología y lo nuevo, frustración por averías… la lista de motivos por los que surgen estos mitos sobre electrodomésticos es larga, e incluso comprensible. Pero lo cierto es que, como suele suceder también, el hecho de que gente de nuestro círculo afirme haber tenido un problema con una lavadora que se acaba de comprar no es razón para demonizar a la lavadora, al modelo y a la marca. Es como si tu mejor amigo se ha ido a pasar el fin de semana a Sevilla en agosto y no deja de llover en dos días. Por poder, puede pasar, pero desde luego está lejos de ser la norma.
Y luego ya entramos en el terreno de las leyendas urbanas, que siempre son una salsa en las conversaciones a la que es difícil renunciar y más difícil aún contraargumentar en 5 minutos. Por mucho que cueste creerlo, hay menos conspiraciones mundiales contra el usuario medio de los que creemos, y muchos menos empiezan en los electrodomésticos.

1. El lavavajillas gasta más agua que lavar a mano
Sin entrar en detalles de si lavas a mano cerrando el grifo cada poco, la respuesta corta es: no. Evidentemente tú no estás enchufado a la red eléctrica, eso ya es un ahorro, pero los lavavajillas están cada vez más preparados para un consumo responsable del agua y de la electricidad. Es uno de sus mayores atractivos a estas alturas. De hecho, aunque el programa ECO dure más tiempo, no significa ni mucho menos que gaste más: organiza los recursos del lavavajillas para hacer un uso más eficiente de la energía, con diferencia. Otros programas, como los rápidos, lo que no van a gastar es tu tiempo. Eso sí, en tu mano está hacer un buen uso del electrodoméstico y aprender sus funciones, que eso el lavavajillas no lo va a hacer por ti. Utiliza tu lavavajillas con carga completa y sin preenjuagar, siempre que se pueda.
Según el Instituto Catalán de Energía lavar con lavavajillas ahorra agua, frente a hacerlo a mano, llegando a ahorrar hasta 30 litros de agua al día, entre otras ventajas.

2. Los hornos modernos duran menos que los antiguos
Si esperabas un “no” dicho muy alto, no te lo vas a encontrar. ¿Por qué el horno de casa de tus padres tiene 30 años, que parece ya de atrezzo, y sigue funcionando? Bueno, es que esto es muy relativo. Ponte al lado de ese horno cuando esté funcionando, a ver si sale o no calorcito, entre otras cosas. Si te acabas de comprar un horno, es difícil ponerlo a la altura de un horno clásico porque se lo come, no tanto por durabilidad, que no lo dudamos, sino por calidad de materiales aislantes, diseño interior y exterior, funcionalidades que te facilitan la vida y ahorran tiempo… y también algo muy importante: su mantenimiento. Y eso ya no depende del electrodoméstico, depende del usuario. El mantenimiento de un horno actual dista mucho de la limpieza y cuidado de un horno de los de antes porque es mucho más cómodo, pero aún así, hay que hacerlo.

De todas formas, la vida útil de un horno moderno debería ser tranquilamente de unos 10-15 años. Lo que no significa que no haya que cambiar alguna pieza de vez en cuando, como una bombilla interior. Si se estropea tu horno, antes de pensar en adquirir uno nuevo, ten en cuenta que merece la pena ver si se puede arreglar con algún repuesto, que no todas las averías son de siniestro total, gran grupo. De otra cosa puede que no, pero Teka de hornos, sabe un rato.
3. Los hornos de última generación cocinan peor
De los mitos de electrodomésticos más comunes, sí, pero no hay evidencias que lo avalen. Aunque lo que sí parece habitual es que cuando falla algo electrónico, tendemos a echarle la culpa al aparato, como cuando cambiamos de móvil y siempre nos parece que es malísimo porque no encontramos dónde están las cosas. Aparte de que la autocrítica también es una posibilidad a explorar frente a este mito, lo primero sería comprobar si efectivamente en tu caso sucede así. Mira en el manual los programas que estás usando, mira en la receta la temperatura, el tipo de alimento, etc. Pillarle el punto a un horno nuevo siempre lleva algo de tiempo, sea de la marca que sea.
Lo que, sin embargo, sí parece demostrado es que los hornos actuales aíslan mejor el calor, lo distribuyen de manera más equilibrada y, además, son más eficientes en términos energéticos.

4. Las campanas extractoras o son bonitas o extraen bien
No, hombre, no. Qué es eso de “o eres guapo o eres listo pero todo no puede ser”. ¿En qué momento una marca va a tener que elegir entre dotar a sus campanas de diseño o de potencia, pero no ambas? El diseño en electrodomésticos trabaja en paralelo ambos campos, el exterior y el interior del aparato. Lo que sí que ofrece es un rango amplio para muchos gustos y, sobre todo, para muchas cocinas. No todas las campanas se van a colocar en una mansión en Miami. La realidad es que la mayoría van a ir en pisos de casas pequeñas, que son la mayoría. Y no hay por eso que renunciar a que sean potentes y con un cuidado diseño exterior adaptado a lo que necesites, porque ahí es donde quieren llegar.

Las campanas extractoras han evolucionado notablemente para ser más cómodas, más fáciles de usar y más potentes, incluso para colocarse en lugares antes insospechados. Eso es lo lógico, creado por la competencia de marcas, porque de ofrecer buenos productos es de lo que viven. A ninguna empresa le va a interesar que sus productos sean bonitos, pero se corra la voz de que no son duraderos.
5. Los electrodomésticos de bajo consumo no funcionan igual de bien
Esto parece más un caso de miedo a lo nuevo y negacionismo que realidad. ¿Por qué? La eficiencia energética, acompañada de sellos fiables como la etiqueta energética europea, no sacrifica la funcionalidad para que el electrodoméstico sea más eficiente. De hecho, los diseños avanzados presentes en los electrodomésticos de bajo consumo lo que hacen es mejorar el rendimiento y optimizar los recursos. En una época de ahorro y crisis climática, ¿a quién le va a interesar que se consuma más energía en un hogar? Bueno, quizá a las compañías eléctricas, pero esa no es la cuestión ahora y no lo sabemos. De nuevo, sucede como el reparo a utilizar los programas ECO: ni los electrodomésticos de bajo consumo ni el uso de programas ECO son un timo, son, claramente, innovación necesaria.

6. Las placas de inducción son peligrosas o complicadas
Todo lo contrario: son bastante seguras. Gracias a campos electromagnéticos, el calor se genera cuando colocas encima recipientes como ollas o sartenes. Teniendo en cuenta que no hay llama ni emisión de gases, y que la superficie permanece más fría que en otras opciones, la inducción es probablemente la opción más segura en la cocina. Además, su uso es bastante intuitivo. Tener que comprar utensilios compatibles—aunque ya hay muchos recipientes válidos para inducción—no es un peligro potencial para tu salud, más bien te da pereza y no lo ves como inversión a corto plazo. Igual es un buen momento para que sepas que tus sartenes antiadherentes no duran toda una vida, tampoco.

7. Los frigoríficos No Frost conservan peor los alimentos
Sí, claro, por eso son mucho mejores los frigoríficos con tres dedos de escarcha. Vamos a ver, con los frigoríficos no frost no solo se acabó la pesadilla de limpiar el hielo acumulado y los charcos a los pies del frigorífico; también consiguen mantener una temperatura uniforme que ayuda a que los alimentos no sufran oscilaciones de grados que puedan alterar su estado. Y si los comparamos con un frigorífico antiguo, nos sale a devolver: los modelos modernos de frigorífico preservan durante más tiempo los alimentos en mejores condiciones. No porque lo diga Teka u otra marca, sino porque es un hecho que la tecnología empleada en su desarrollo está diseñada para potenciar la mejor conservación y por más tiempo de los alimentos. Vas a encontrarte:
- Cajones específicos para productos frescos.
- Sistemas para evitar la proliferación de bacterias, por lo que la comida dura más en mejores condiciones.
- Sistemas también de recirculación de aire independiente que conservan una mejor calidad del aire.
- Una temperatura continua y más estable para congelar y conservar en frío.
Y todo esto se traduce en frigoríficos más cómodos por su uso y su limpieza y también más eficientes a nivel energético.

8. Es mejor lavar en frío siempre para ahorrar energía
Depende de lo sucia que esté la ropa y el resultado que quieras obtener, pero este es uno de los mitos de electrodomésticos que sí podemos dar por bueno, ojo. Si te dedicas a jugar al rugby los fines de semana, esa ropa no va a salir blanca con un programa en frío. Y si tienes hijos en casa, el lamparón es ley, salvo que tengan 30 años. Pero si hablamos de lavados más para refrescar ropa que no está realmente sucia, como la que puedes llevar a un trabajo de oficina día sí y día también, un lavado en frío ni tan mal.

La mayor parte del gasto energético de la lavadora procede de calentar el agua, concretamente, entre el 80 % y el 85 %. Puedes encontrar modelos de lavadoras con programas optimizando el gasto energético y muy eficaces incluso en frío. Un buen detergente también va a ayudarte a obtener mejores resultados. Lo mismo si pones la ropa un poco en remojo y frotas un poco las manchas difíciles. Así, además, cuidas tu ropa y promueves un consumo eficiente: no hace falta que tengas 20 jerséis; con cuatro de buena calidad y bien cuidados, ya te pasas varios inviernos.
Cómo elegir electrodomésticos basándote en hechos y no en mitos
Como siempre vamos a aconsejar desde Teka, lo primero es estudiar qué necesitas basado en tu consumo y las características de tu hogar. Las necesidades no son las mismas para una familia compuesta por pareja y tres hijos que para una de dos personas o sin pareja. Como consejos rápidos a la hora de elegir qué comprar, dejando de lado los mitos sobre electrodomésticos, te recomendamos:
- Prioriza la calidad del aparato, es una inversión a futuro y lo barato puede salir a veces muy caro. Esto no significa que las gamas básicas de los electromésticos sean de peor calidad. Pueden ser más básicas en cuanto a despliegue de programas o funcionalidades, pero rara vez de materiales.
- Ten en cuenta quién fabrica. Detrás de una marca consolidada suele haber también un sello de calidad importante (y mayores posibilidades de que encuentres un repuesto si algo falla).
- La eficiencia energética es clave. Los aparatos con mejor clasificación energética según la UE, como los de clase A, son una inversión a medio y largo plazo en ahorro energético y en luz.
- Ten en cuenta la facilidad de uso y mantenimiento. De nada sirve que un horno tenga programas especiales para cocinar carne si eres vegano. Busca entre la amplia gama de opciones que ofrecen las marcas.
- Mira la garantía. Si un producto te ofrece 10 años de garantía sin pestañear, es porque puede.

Preguntas frecuentes sobre mitos de electrodomésticos
¿Los electrodomésticos más caros son mejores?
No tiene por qué. Y esto no es solo un mito sobre electrodomésticos, lo puedes aplicar a muchos otros campos. Un electrodoméstico más caro tiene generalmente mejor diseño, más adaptable, funciones específicas… pero quizá no lo necesites. Busca eficiencia energética, garantía, uso práctico y características que se adapten a ti.
¿Usar los programas ECO es siempre más eficiente?
En general, sí, están diseñados para optimizar el uso de agua y energía, aunque duren más tiempo. Pero si de repente tienes un recipiente de horno con grasa incrustada como en un anuncio de jabón para lavavajillas, es mejor elegir otro programa.
¿Pasa algo por dejar los electrodomésticos en stand by?
Sí, que consumen más. Y al año lo notas. Está comprobado por diversos organismos oficiales enfocados en la optimización de la energía y hay una serie de medidas que pueden ayudarte a reducir este consumo llamado fantasma. En la mayoría de las ocasiones, lo más fácil es instalar una regleta con interruptor para apagar varios aparatos a la vez, como una televisión, consola de videojuegos y luz ambiente.
¿Los electrodomésticos modernos están diseñados para durar menos?
No hay una intención demostrada de fabricar artículos con obsolescencia programada, por mucho que sea de los mitos relativos a electrodomésticos más extendidos. Te puede pasar que tengas esa sensación de que antes las cosas duraban más, como los ordenadores, que tiemblas cada vez que instalas una actualización. O ese frigorífico de la casa del pueblo que tiene 50 años y sigue funcionando mientras al tuyo ya se le ha fundido la luz a los tres años. Pero claro, también tienes que tener en cuenta el uso real que le das en el día a día a tus aparatos y el mantenimiento, que siempre hay que llevar a cabo.

No es lo mismo abrir una nevera 20 veces al día en un año que hacerlo durante julio, agosto y fines de semana ocasionales. Tampoco poner el horno 3 veces al año en casa de tus padres que hacerlo una vez a la semana en tu propio hogar. Hay que tener en cuenta varios factores para pensar que, realmente, hay un complot mundial para que todo dure menos. Lo que sí te puedes cuestionar es si hay un complot mundial para que consumas indiscriminadamente cosas que no necesitas, que eso igual sí. En tu mano también está evitarlo comprando de manera más responsable y productos de más calidad.
¿Merece la pena invertir en electrodomésticos de alta eficiencia energética?
Sí, es un ahorro manifiesto a medio y largo plazo que puedes ver en tu factura de la luz anual. Por otro lado, es echar una mano más que necesaria al planeta. Según la Organización de Consumidores Europeos, tener electrodomésticos con una clase energética alta puede ahorrar entre 650€ y 1800€ al año.
¿Un mantenimiento deficiente aumenta el consumo?
Sí. Filtros sucios, cal acumulada o juntas deterioradas hacen que el electrodoméstico trabaje peor y consuma más energía, es de libro. Un mantenimiento básico periódico ayuda a mantener la eficiencia y prolonga la vida útil.

En definitiva, muchos de los mitos que rodean a los electrodomésticos parten de experiencias aisladas, ideas heredadas o mensajes simplificados que no siempre se sostienen con datos. Para una conversación comiendo, están bien, que conste. Pero la realidad es que factores como la eficiencia energética, el uso adecuado, el mantenimiento y la elección basada en necesidades reales tienen mucho más impacto en el rendimiento, el consumo y la durabilidad que creencias populares como el número de programas, el precio o el diseño. Informarse a través de fuentes fiables, comparando productos, la propia experiencia personal en casa en tu día a día… ayudan a tomar mejores decisiones de compra. Y eso se traduce también en ahorrar energía, dinero y alargar la vida útil de los aparatos. Elegir basándose en hechos, y no en mitos, es la clave para un hogar más eficiente y sostenible. Y para la vida, en general.
